Aprende cómo funcionan las redes de gas natural y GLP en tu hogar. Conoce los componentes básicos, tipos de tuberías y normativas de seguridad.
El gas natural y el Gas Licuado de Petróleo (GLP) son las dos fuentes principales de energía gaseosa usadas en los hogares colombianos. Ambos llegan a tus electrodomésticos a través de una red de tuberías diseñada bajo estrictas normas de seguridad.
El gas natural se distribuye mediante redes subterráneas operadas por empresas como Vanti o Gas Natural Fenosa. El GLP, por su parte, se almacena en cilindros o tanques estacionarios y es más común en zonas rurales o donde no hay cobertura de gas natural.
El gas natural es más liviano que el aire y tiende a subir, mientras que el GLP es más pesado y se acumula a nivel del suelo. Esto es fundamental para saber dónde colocar los detectores de gas.
Dispositivo que registra el consumo de gas. Debe estar en un lugar accesible y ventilado, generalmente en la fachada de la vivienda.
Las tuberías llevan el gas desde el medidor hasta cada punto de consumo. Pueden ser de cobre, acero galvanizado o polietileno según la normativa.
Llaves que permiten interrumpir el flujo de gas. Hay una general (cerca del medidor) y una en cada punto de consumo (estufa, calentador).
Reduce la presión del gas a niveles seguros para uso doméstico. Es obligatorio en instalaciones de GLP con tanque estacionario.
En Colombia, la normativa permite el uso de los siguientes materiales para las redes internas de gas:
Jamás utilices mangueras de caucho como conexión permanente para equipos de gas. Estas se degradan con el tiempo y son la causa número uno de fugas domésticas en Colombia.
Guarda siempre el certificado de tu instalación de gas. Lo necesitarás para revisiones periódicas, trámites con tu aseguradora y en caso de cualquier incidente.